El café de la tarde puede parecer una respuesta razonable a una jornada larga. También conviene preguntar qué hizo tan difícil sostener esa jornada y si la hora del café afecta al descanso posterior.
La cafeína puede aumentar el estado de alerta. Sus efectos dependen de la dosis, el momento y la persona, por lo que una regla universal para todos los directivos será poco útil.
Observar antes de cambiarlo todo
Durante una semana, anota aproximadamente cuándo y cuánta cafeína consumes, a qué hora intentas dormir y si cuesta conciliar el sueño. Incluye el té, las bebidas energéticas y otras fuentes que pueden pasar inadvertidas.
Si una dosis tardía coincide repetidamente con una noche difícil, prueba a adelantarla o reducirla manteniendo el resto de la rutina relativamente estable. El experimento puede revelar un patrón útil, aunque no establezca una causa médica.
No lo utilices para evitar revisar una carga de trabajo que deja demasiado poco tiempo para dormir. Estar más alerta en una reunión no crea las horas necesarias para descansar después.
Si el cansancio persiste pese a disponer de una oportunidad razonable de descanso, busca una valoración adecuada en vez de aumentar continuamente la dosis. La tarea de la empresa es organizar una jornada sostenible, de modo que la cafeína siga siendo una elección y no la única manera de llegar al final del día.



