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Cómo reducir las exigencias de las videollamadas

Una jornada de videollamadas puede dejar a un directivo con muchas conversaciones y pocas oportunidades para moverse, prepararse o cerrar las decisiones que esas conversaciones generan.

El primer cambio útil consiste en revisar las reuniones antes de atribuir el cansancio a una debilidad individual.

Reducir las exigencias innecesarias

Oculta tu propia imagen si te distrae. Ajusta el tamaño de la ventana y la posición de la cámara para que la conversación resulte cómoda. Cuando la tarea lo permita, deja espacio para levantarte o moverte.

El análisis de Jeremy Bailenson de 2021 propuso varias explicaciones de la fatiga por videoconferencias. Sirve para plantear preguntas sobre su diseño, sin demostrar que cada llamada produzca una respuesta fisiológica concreta de amenaza.

Pregunta si hace falta vídeo. Una revisión visual puede beneficiarse de compartir pantalla. Un seguimiento rutinario quizá funcione por teléfono, y una actualización de estado puede no necesitar reunión.

Deja un intervalo después de las conversaciones que exigen decidir o preparar un documento. De lo contrario, el trabajo que genera una llamada se traslada a la siguiente.

Prueba un cambio en una reunión recurrente y revisa el resultado. ¿Llegaron las personas mejor preparadas? ¿Quedaron más claras las decisiones? ¿Hicieron falta menos llamadas posteriores? Esas observaciones permiten decidir si merece la pena mantener el cambio.